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Selena Quintanilla, conocida por muchos como la “reina del tex-mex”, continúa siendo una figura icónica cuyo impacto musical persiste 30 años después de su trágica muerte. Su vertiginoso ascenso al estrellato y su repentino fallecimiento contribuyeron a consolidar un legado que ha trascendido épocas y culturas.
Originaria de Lake Jackson, Texas, Selena comenzó su carrera musical cantando en el restaurante de su padre Abraham, quien formó el grupo Los Dinos con sus hijos. Tras mudarse a Corpus Christi, Texas, la familia comenzó a actuar en bodas y eventos locales. En 1986, a la edad de 15 años, Selena fue galardonada como artista femenina del año por los Premios de la Música Tejana, lo que impulsó su carrera a nivel nacional e internacional. En 1994, hizo historia al ganar un Grammy y consolidarse como una de las estrellas más prominentes de la música en español.
El 31 de marzo de 1995, Selena fue asesinada por Yolanda Saldívar, presidenta de su club de fans y gerente de sus boutiques, en un motel de Corpus Christi. El juicio de Saldívar, que comenzó en octubre del mismo año, resultó en una condena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional después de 30 años. La solicitud de libertad condicional de Saldívar fue recientemente denegada, en parte por la presión de la familia Quintanilla y los seguidores de la cantante.
Pese a su prematura desaparición, el legado de Selena sigue vivo. Sus canciones continúan siendo populares, su historia ha sido materia de adaptaciones cinematográficas y televisivas, y ella misma es reconocida como un ícono cultural que abrió puertas a artistas latinos en Estados Unidos.